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El vuelo secreto de Chiapas: miles de cotorras bailan al amanecer dentro de un cráter

Mariana Holanda

19 de mayo de 2025

Un cráter escondido en Chiapas revela, cada amanecer, un espectáculo natural de miles de cotorras volando en espiral perfecta.

Entre los verdes pliegues de la selva chiapaneca, oculto a los ojos de quienes solo miran desde la superficie, se encuentra uno de los espectáculos naturales más impresionantes —y menos conocidos— de México: el Santuario de las Cotorras, un gigantesco cráter escondido en el municipio de Ocozocoautla de Espinosa, donde al amanecer y al atardecer, miles de cotorras verdes emergen y regresan en espiral como una danza aérea perfectamente coreografiada por la naturaleza.

La Sima de las Cotorras. Créditos: MXC. 
La Sima de las Cotorras. Créditos: MXC. 

Este lugar, conocido como la Sima de las Cotorras, parece sacado de una novela de aventuras. Se trata de una cueva vertical de más de cien metros de profundidad y un diámetro de ciento sesenta metros, cuyas paredes resguardan los nidos de miles de cotorras de cueva. El sonido es ensordecedor, sí, pero también conmovedor: el bullicio de la vida silvestre celebrando otro día bajo el sol.


Y para los más valientes, el santuario no solo se mira desde arriba. También se puede descender en rappel, siempre acompañado de guías certificados y con equipo especializado. Bajar por las paredes de roca hasta el fondo del cráter es una experiencia transformadora: te envuelve el eco de las aves y la vegetación que parece haber detenido el tiempo. Desde abajo, el cielo se ve como un ojo que parpadea con alas verdes.



Imagen tomada desde la profundidad de la cueva. Créditos: MXC. 
Imagen tomada desde la profundidad de la cueva. Créditos: MXC. 

Más allá del espectáculo natural, la zona es parte de la Reserva de la Biósfera El Ocote, un tesoro de biodiversidad que alberga selva alta, ríos subterráneos, orquídeas, monos y aves exóticas. Varios grupos comunitarios ofrecen recorridos y experiencias ecoturísticas que van desde el senderismo y la observación de aves, hasta noches bajo las estrellas en zonas seguras para acampar.

El Santuario de las Cotorras es un recordatorio de que todavía existen maravillas por descubrir, lejos del bullicio turístico y cerca del corazón de la Tierra. Para quienes buscan una conexión auténtica con la naturaleza —ya sea con los pies en la tierra o colgando de una cuerda—, este rincón de Chiapas promete algo más que aventura: ofrece asombro.


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